Unionistas vs Bilbao Athletic: El error de Salvi y la saeta de Mounir

Metáfora visual sobre la negación de la evidencia en el fútbol.

Unionistas empató ante el Bilbao Athletic en un partido que tenía controlado hasta que decidió complicarse la vida por cuenta propia. Nada nuevo, pero aun así duele. Fue una tarde de coraje del torcido, del que no empuja sino que estropea, y de esa sensación tan nuestra de ver venir la jugada desde lejos sin poder evitarla. El playoff sigue ahí, pero ya no espera. Y ahora toca decidir qué versión de Unionistas quiere subirse al tren.

🦑 Lunes de Calamares | La rabia que no ayuda

Uno alcanza, sin saber identificar el momento exacto, el poder de dejar de sorprenderse. Ya apenas encuentro sucesos en las noticias ni cuchicheos de barra que logren escandalizarme. Ni los precios del alquiler, ni que el café haya subido a dos eurazos —si te das el homenaje de tomarlo con leche de primera marca—, ni siquiera que Unionistas te lleve de la ilusión al “bueno, tampoco era para tanto” en cuestión de veinte minutos. Pero hay cosas que te dejan ese gesto torcido; el de apretar los labios y mirar al suelo como quien ha visto venir la jugada desde lejos y no ha podido evitarla.

Lo de este fin de semana ante los cachorros del Bilbao Athletic fue un poco eso. Unionistas tenía el partido donde quería: contra un filial, lo ideal es llegar al minuto setenta sin ir por detrás. Era uno de esos días en los que el fútbol parece ordenado, casi lógico. Y entonces apareció el coraje… pero no el bueno. No el de levantarse y tirar para adelante. Ayer fue cosa del otro; el que más que coraje es rabia. Esa que sientes cuando ves a quien quieres equivocarse y te toca bajar la mirada como si aquí no hubiera pasado nada, no vaya a ser que hiriéramos el orgullo de alguien.

Lo de Salvi Carrasco fue de esas jugadas que en el campo se ven claras y en casa todavía más. Una cesión de manual, de las que pita hasta el árbitro más despistado y de las que no hay exención de responsabilidad posible. Y él, erre que erre, como un chaval al que pillan con el paquete de tabaco en la cazadora: oliendo a Fortuna desde el portal y mascando su chicle de clorofila como si eso fuera a engañar a alguien. Negar la evidencia como estilo de vida. Pecata minuta del futbolista que acaba provocando que lo que estaba bajo control deje de estarlo. El fútbol, que es muy de castigar estas cosas, no perdona y, de ese error, gol en contra.

Salvi Carrasco con gesto serio tras un error en el encuentro de Unionistas de Salamanca

Luego está Mounir, que es otra historia distinta pero igual de reconocible por jaranera. En cada grupo de amigos siempre hay uno que sabe dar palmas. No hace falta más. Ese marca el ritmo y el resto va detrás como puede. Pues Mounir es un poco eso, pero sin compás. Mucha intención, mucha energía… pero no siempre hacia donde toca. Ayer decidió ponerse flamenco cuando el partido pedía otra cosa. Y claro: dos amarillas por seguiriyas y a la calle. Segunda expulsión de la temporada. Tener coraje también es saber cuándo parar, y eso, de momento, no le está dando a un Mounir que se fue sin aplausos y cantando la saeta del que no jugará más.

Con uno menos, Unionistas hizo lo que hacen todos: intentar sobrevivir. Defender, achicar agua y desear que el reloj corriera más rápido que el rival. El partido se volvió feo, de agarrarse a lo que fuera y apostarlo todo a balones largos sin dueño. Lo mejor, claro, es que no se perdió. Pero el paisanaje regresaba a casa entre el “bueno, seguimos” y el “era hoy”.

Porque el playoff sigue ahí, sí. Pero ya no espera. Ya no es ese tren que pasa despacio y te da tiempo a pensártelo. Ahora es más bien uno de esos regionales que, si tienen a bien parar, o lo coges al vuelo o te quedas en el andén viendo cómo se va. Por suerte siempre hay un De la Nava o un Pere Marco dispuesto a recordar que aquí nadie se rinde porque sí.

La mala noticia es que el margen se estrecha y cada error pesa el doble. Quedan cuatro partidos y una pregunta en el aire: ¿Qué versión de Unionistas vamos a ver? ¿La que se pega tiros en el pie o la que, de una vez por todas, decide caminar recto? Ad astra per aspera.

Superviviente Blanquinegro. Crónicas del fútbol que resiste.

Antes del Pitido

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