¿En qué crees?

Lunes de Calamares | Jornada 3

Vamos con la terecera edición de Lunes de Calamares: Tres partidos, tres derrotas y diez goles encajados. Los ánimos están caldeados en Unionistas, pero quizá todavía sea demasiado pronto para dictar sentencia. La pregunta ahora no es si crees o no crees. La cuestión es en qué crees.

Primera Federación | Jornada 3
Real Avilés Industrial 3-1 Unionistas de Salamanca
Estadio Román Sánchez Puerta | Avilés
12 de septiembre de 2026

Hoy es uno de esos lunes en los que uno se levanta con ganas de arreglar el mundo. Sabiendo lo osado de mi propósito, me voy a conformar, como otros muchos, con intentar arreglar Unionistas después de empezar con cero puntos, tres derrotas seguidas y diez goles en contra. Lo primero que necesito, viendo cómo están caldeados los ánimos, es encontrar acomodo en un rincón donde me sirvan un buen café y no hagan preguntas.

Salamanca ya tiene culpables

Digo que está el ambiente futbolero en Salamanca bastante picantito. En Unionistas la razón es sencilla, tres partidos, tres derrotas. Mientras, los de enfrente, disfrutando como el perro Patán de Los Autos Locos  de las desgracias ajenas viéndonos caer en todas las trampas. Perder duele. Más aún cuando hacerlo es la alegría de la sobremesa del vecino. La semana, además, que ya había empezado entretenida, acabó aún más caliente.

La posibilidad de abrir una línea de crédito para disponer de un dinero que Unionistas tiene aprobado en subvenciones pero que todavía no ha cobrado fue suficiente para que los mentideros de los bares empezasen a funcionar a pleno rendimiento. En cuestión de horas aparecieron el fútbol popular, el fútbol negocio, las deudas, la ruina, la bancarrota, los principios fundacionales y, si alguien hubiese pedido otra ronda, probablemente también la desaparición del club. Todo ello, en buena parte, después de leer un titular.

La comprensión lectora, que según nos recuerda de vez en cuando el informe PISA no atraviesa precisamente su época dorada, tiene aquí dos enemigos formidables. El primero es no leer. El segundo, bastante más sofisticado, es leerlo y entender exactamente lo que uno había decidido entender antes de abrir la noticia. Es algo muy habitual en el círculo de inversores de las tragaperras, que es el ambiente empresarial que frecuento. Uno mete dos euros, tira de la palanca y espera que aparezcan tres cerezas. Si no aparecen, la culpa es primero de Pedro Sánchez, después si no ha habido quórum, del capitalismo.

El partido no fue tan malo como parecía

Con este panorama llegué al domingo por la mañana. El partido del sábado no lo había visto en directo a fin de pasar la tarde de picnic y ver los fuegos artificiales. Terminados, de vuelta en casa y, después de acostar a Sergio y Jimena, terminé la noche haciendo lo que hacemos todos cuando queremos conocer la verdad: entrar en redes. Lo que encontré, como era de suponer, no invitaba precisamente al optimismo. Comentarios, grupos, opiniones, diagnósticos y alguna sentencia que parecía escrita por alguien que ya había terminado la temporada y estaba preparando la siguiente. 

Así que el domingo bien temprano, mientras todo el mundo dormía en casa, puse el partido y me preparé para lo peor. Y mira por dónde. Voy a poner una lanza en favor de Unionistas y de Javi Medina. La primera parte no fue mala. El equipo se encontró con un gol de Hugo de Bustos nada más empezar después de jugar en largo, que es aproximadamente lo contrario de lo que uno espera cuando ha escuchado al entrenador hablar de una idea de juego determinada. Pero aquí aparece una de las pocas cosas que me hacen pensar que quizá el míster no esté tan empeñado en jugar siempre de la misma manera como algunos pensamos. Hay variantes.

Unionistas no pasó grandes apuros durante buena parte de la primera mitad. Incluso tuvo un rato en el que se acercó con peligro al área del Avilés y Pau Ferrer dispuso de un par de ocasiones para hacer el segundo. Pero el equipo en lo que va de temporada tiene una virtud extraordinaria: convertir a los rivales en amigos sin necesidad de invitarles a comer. En esta ocasión, un saque de banda a favor en campo contrario terminó originando el empate del Avilés. A partir de ahí comenzó una sucesión de errores en la que los jugadores de Unionistas corrieron hacia atrás con la coordinación de los participantes de Los Autos Locos cuando se dan cuenta de que el coche se les ha ido de las manos. Y es que Unionistas, cuando corre hacia su portería, suele acabar recogiendo el balón de dentro. El empate llegó casi como una invitación. Pasen, pasen, la casa es suya.

Cinco minutos para tirar una hora

En la segunda parte el Avilés salió mejor. Dominó más, tuvo más balón y empezó a hacer que Unionistas estuviera más tiempo defendiendo de lo que seguramente hubiese querido. Javi Medina preparaba cambios para intentar corregir la situación. La idea pasaba por introducir un doble pivote con Arnau Casas y Juanma Lendínez cuando llegó el segundo gol. Un córner sacado en corto que Unionistas defendió como si el equipo de Yago Iglesias mostrase por primera vez al fútbol que los córners también podían sacarse en corto. 2-1.

Cinco minutos después apareció Natalio. Uno aprende con el fútbol que siempre puede aparecer alguien que tenga una especial relación con tu desgracia. Natalio recibió en el centro del campo y Luis Alcalde, que no es precisamente un jugador de bolsillo, se encontró con el árbitro por el camino y cayó al suelo, sin poder disputar el balón. Natalio aprovechó la coyuntura para golpear la pelota desde el medio del campo y marcó el gol de la temporada. En cinco minutos se iba por la borda todo lo trabajado durante una hora, como cuando tienes un guiso que va cogiendo cuerpo, lo pruebas, dices que está estupendo y decides echarle un chorrito más de vino porque total, qué puede pasar. Que te lo cargues.

Así que sí. El plan de Javi Medina volvió a no dar sus frutos y se volvió a evidenciar que el personal le tiene ganas. A Javi Medina, a los jugadores, al presidente de hoy, al de ayer, a Antonio Paz… No hace falta recorrer demasiadas barras de bar para encontrar a quien ya esté preparando la antorcha, buscando la puerta del despacho del director deportivo y preguntándose qué cabeza debería ser la primera en rodar. Pero calma que aún vamos por la jornada tres. Estamos empezando y no necesitamos andar con una bolsa de tila cada vez que miremos la clasificación.

Y yo, que soy un don nadie y que tampoco tengo una fórmula secreta guardada debajo del colchón, vi algo que me parece importante. Vi motivos para la esperanza, aún no los suficientes como para sacar pecho ni decir que va todo bien pero sí para pensar que quizá todavía haya cosas que arreglar antes de empezar a repartir culpas. Problemas hay, los hemos visto. El principal es que el equipo concede demasiado con errores que cuestan goles y  la sensación de que el menor contratiempo puede convertirse en una tragedia griega. Y después de tres derrotas es lógico que la afición esté enfadada. Pero una cosa es estar enfadado y otra haber dictado sentencia.

Quizá por eso la pregunta que debemos hacernos ahora no sea si crees o no crees en el equipo. La cuestión es en qué crees. Yo quiero creer que hay más de ese Unionistas de la primera parte que del equipo que desaparece durante cinco minutos. Quiero creer que Javi Medina tiene más recursos de los que hemos visto hasta ahora. Quiero creer que tres derrotas no tienen por qué convertirse en una temporada entera. Y, sobre todo, quiero creer en algo bastante más sencillo.

Que dentro de unos días volveremos al Reina Sofía, que en lo que llega discutiremos con unos y con otros, que en el partido mi compañero de butaca dirá que hay que cambiar al entrenador en el calentamiento, se habrá quejado del árbitro antes del minuto diez y que hay que mandar a la mitad a tomar vientos para traer otros tantos jugadores nuevos.. Y con todo, quiero creer que cuando llegue el momento, el sábado por la mañana, volveremos a estar todos allí. Porque mientras unos disfrutan como el perro Patán cada vez que Unionistas tropieza, nosotros tendremos que hacer algo bastante menos divertido. Seguir.

Eso sí que es fútbol popular. Y si después de tres jornadas todavía hay que elegir en qué creer, tampoco parece mal momento para empezar a hacerlo. El lunes que viene, si hace falta, volvemos a discutirlo.

¿Te gusta el fútbol que aún conserva alma?

Únete gratis al Canal de WhatsApp de Superviviente Blanquinegro y recibe cada nueva historia directamente en tu móvil.

Si te ha gustado esta pieza comparte, comenta o hazla llegar más lejos. Todo suma.

Real Avilés 3-1 Unionistas en la tercera jornada de Primera Federación

Real Avilés 3-1 Unionistas: ¿en qué crees?

Tres partidos, tres derrotas y diez goles encajados. Los ánimos están caldeados en Unionistas, pero quizá todavía sea demasiado pronto para dictar sentencia. La pregunta ahora no es si crees o no crees. La cuestión es en qué crees.

Leer »

Íñigo Muñoz: «Cuando vas de cara no hay nada que reprochar»

Íñigo Muñoz lleva más de una década recorriendo el fútbol español. Del Athletic y Lezama a Castellón, Unionistas, Numancia, Barakaldo y ahora el Real Avilés. Un futbolista de oficio que habla de ascensos, descensos, vestuarios, entrenadores y de una profesión en la que, para él, hay algo que sigue siendo fundamental: ir de cara.

Leer »

Unionistas 2-4 Real Unión: Un Murdoku en Unionistas

Dos jornadas, dos derrotas en casa y siete goles encajados. En Unionistas ya hemos empezado a buscar culpables, causas, efectos y hasta responsables con nombre y apellidos. Pero quizá todavía sea demasiado pronto para dictar sentencia.

Leer »
Superviviente Blanquinegro. Crónicas del fútbol que resiste.

Antes del Pitido

Súmate a nuestra newsletter donde damos contexto, debates y lectura blanquinegra.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja un comentario