Javi Medina al frente de un Unionistas que empieza a construir su identidad

Javi Medina durante la presentación de Unionistas de Salamanca

Javi Medina llegó a Unionistas de Salamanca con una idea de juego muy definida y seis semanas de pretemporada por delante para comprobar cuánto de ella era capaz de desarrollar en el proyecto blanquinegro. Hace poco más de un mes, cuando inició la pretemporada, hablaba de construir. Lo hacía con la tranquilidad de quien sabía que todavía no tenía un equipo, sino un grupo de jugadores que debían aprender a reconocerse entre ellos, a entenderse y, después, a reconocerse en aquello que su entrenador pretendía.

«La pretemporada va mucho de eso: de observar, de conocer al equipo, de ir construyendo, de ir creando relaciones», explicaba.

Esas declaraciones dejan entrever una declaración de intenciones que ya comentamos en el anterior artículo sobre Javi Medina. Ahora, después de siete partidos, cuatro victorias y tres derrotas, empieza a parecer una descripción bastante precisa de lo que ha ocurrido en el camino de preparación que ha seguido el equipo antes de su estreno liguero ante el CD Lugo. Unionistas llega al domingo con el ánimo subido gracias a las tres victorias consecutivas que han enlazado en sus últimos partidos de preparación. Las tres han sido con victorias por la mínima. Las tres con la portería a cero.

No es exactamente el marcador habitual que uno habría imaginado cuando Medina llegó a Salamanca hablando de un equipo atrevido, asociativo, valiente, dispuesto a salir jugando desde atrás. Una propuesta versada en hacer del balón una herramienta para convencer a los futbolistas y entretener a quienes pagan una entrada para acudir al Reina Sofía. Pero quizá sea precisamente ahí donde empieza a dar muestras del trabajo que lleva hecho estas semanas como entrenador. No en aquello que prometió sino en aquello que ha decidido construir primero.

Construir un equipo irrompible

Javi Medina llegó a Unionistas defendiendo una idea de juego basada en el riesgo. Un fútbol en el que cada jugador debe asumir su responsabilidad desde el primer pase, de hacer lo preciso para atraer al rival para encontrar después los espacios, de utilizar la amplitud para liberar el interior y de convertir la posesión en una forma de ataque. Y, sin embargo, su primera certeza en Unionistas parece estar llegando desde el otro lado del campo.

«Somos un equipo muy serio defendiendo», dijo después de la victoria ante la Gimnástica Segoviana.

No lo decía como quien renuncia a algo sino como quien da a conocer desde donde está tratando de cimentar una base que sostenga su idea en el tiempo. El fútbol que quiere Javi Medina necesita jugadores capaces de convivir con el error, aceptarlo y volver a intentarlo. Para jugar desde atrás hay que tener claro que alguna vez el balón quedará en el sitio equivocado. Para atacar con muchos futbolistas hay que saber que quedarán muchos espacios vacíos a la espalda. Para ser protagonista hay que estar preparado para que el rival también tenga sus momentos en cada partido.

Antes de todo eso, mientras ha estado insistiendo en la necesidad de tiempo para construir, lo que de verdad ha trabajando es una cosa mucho más sencilla: un equipo que supiera sufrir. Las tres últimas porterías a cero no convierten automáticamente a Unionistas en una fortaleza defensiva ni disipan las dudas instaladas acerca del nivel del equipo en esa línea. La pretemporada no permite semejantes conclusiones pero sí nos permite ver alguna pista.

Javi Medina había dicho desde su llegada que quería ver un equipo equilibrado. Que el buen pie y el querer ser protagonistas con la pelota no podía estar separado del trabajo defensivo. Que sus futbolistas debían tener personalidad para jugar y sacrificio para recuperar. Ahora empieza a verse esa segunda parte.

Atacar nos es sinónimo de valentía

Adaptarse es una de las ideas que desde el cuerpo técnico de Unionistas, un término ha muy en boga en las seis semanas de preparación que es clave en el modelo de desarrollo Unionistas. Suele existir una interpretación sencilla del fútbol asociativo: tener el balón, salir jugando, tocar mucho y mantener siempre la misma estructura pero Javi Medina parece entenderlo de otra manera.

En Segovia, bajo la lluvia y en un campo complicado, Unionistas ganó 0-1. Después habló de «personalidad», pero también de «inteligencia» y de la capacidad para «adaptarse, jugar, ser uno mismo y ajustarse al rival». Ser uno mismo y ajustarse al rival, las dos cosas a la vez, no parece ser una tarea sencilla pero tampoco algo que surja de una manera casual.

Desde su llegada había advertido que el grupo norte de Primera Federación le obligaría a convivir con campos más pesados, partidos más directos y contextos en los que circular la pelota sería más difícil. Y había dejado claro que esas circunstancias no debían desviar su propuesta, sino obligarle a encontrar otras maneras de expresarla. La pretemporada, en buena medida, le ha servido a él como técnico precisamente para buscar la fórmula por la que su propuesta no sea de una sola velocidad.

El balón como asignatura pendiente

Unionistas ha ganado cuatro partidos en pretemporada, eso está bien. Pero todavía no es suficiente, ni por asomo, para decir que juega como quiere su entrenador. Javi Medina tampoco lo dice. Después de la derrota en Ávila, cuando el equipo tuvo mucho balón pero encontró dificultades para convertirlo en ocasiones claras, fue bastante preciso: si un equipo tiene tanto la pelota, debe sacar más rendimiento de ella, especialmente en el último tercio y en la continuidad del juego. Ahí está probablemente el siguiente escalón porque tener el balón, cosa que el equipo ha hecho durante todos los partidos, no es todavía jugar bien.

Jugar bien no consiste en acumular pases ya que el balón debe servir para algo. Debe conseguir que el rival se mueva, que aparezcan espacios, que los extremos reciban abiertos, que los interiores puedan encontrar zonas libres y que quienes juegan cerca del área reciban en mejores condiciones. Javi Medina lo explicó desde junio cuando habló de su intención de utilizar extremos abiertos para estirar las defensas y generar espacios interiores. Ahora toca comprobar si esa idea empieza a aparecer, no como algo aislado, sino como un hábito del equipo cuando según vaya avanzando la competición.

Las rutinas ocultas en el 1-0

Quizá la mejor manera de leer estas dos últimas semanas de pretemporada sea mirar el marcador y olvidarse de él durante un momento. 1-0. Otra vez y otra más. Hay algo casi antiestético en esos resultados respecto al imaginario que toda la afición construyó alrededor de la llegada del nuevo técnico. Pero también hay algo profundamente útil.

Un entrenador que quiere que su equipo juegue con libertad necesita primero que sus futbolistas no sientan que cada pérdida puede destruirlo todo. La confianza también se entrena, se construye y se acumula. Una portería a cero y una victoria ayudan. Un jugador como fue el caso de Dani González o Mutilva en Segovia que entrando en el tramo final sabiendo interpretar lo que pide el partido ayuda. Javi Medina lo destacó después de Segovia: los jugadores que entraron entendieron el contexto, compitieron y ayudaron al equipo a ganar. Eso también es identidad y esta no se construye únicamente cuando el equipo tiene la pelota. Aparece, en los compases iniciales de construcción de un equipo, cuando sabe qué hacer cuando no la tiene.

Lo que queda por edificar

El domingo llegará la primera prueba real ante el CD Lugo y con él desaparecerá una de las ventajas silenciosas de la pretemporada: el tiempo. Ya no habrá seis semanas para explicar, ni partidos para hacer más pruebas ni valdrá la derrota amparada en el paraguas de partido de preparación. Empezará la competición, y con el pitido inicial, la frase que enunció JAvi Medina en su primer día al frente del equipo tendrá todo su sentido

«Estamos en el momento más difícil en el fútbol, que es el de construir.»

La construcción de este Unionistas 2026/2024 no ha terminado y la obra está lejos de dejar entrever sus formas precisas Probablemente ni siquiera estemos cerca de apreciarlas. Pero, lo que sí empieza a verse es que ya hay algunas paredes levantadas. Un equipo que empieza a ser serio sin balón y una idea ofensiva por completar. Una plantilla que parece haber entendido que la valentía no equivale a correr hacia delante sin mirar.

El entrenador no parece dispuesto a renunciar a su idea porque los primeros resultados le terminan llevado por otro camino. Javi Medina quiere que Unionistas se parezca a él, aún es pronto para saber si lo consigue, pero hay algo evidente. Este Unionistas todavía no juega exactamente como quiere Javi Medina. No hay una mala noticia en enmascarada en ese hecho porque un proyecto nunca está terminado en la jornada uno, Ahí es cuando empieza a comprobarse si aquello que se dijo en verano era una idea o una convicción.

El domingo, contra el Lugo, llegará la primera respuesta. No será definitiva. Solo será la primera.

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Javi Medina durante la presentación de Unionistas de Salamanca

Javi Medina y la identidad de Unionistas que empieza a construir

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