Mercado Blanquinegro #3 | Hacienda ya cerró el ejercicio; ahora le toca a Antonio Paz
Llegó el mes de julio y muchos aún estaban buscando el certificado digital porque dejaron la declaración de la renta para el último momento. Estaba media España, la que le tocaba pagar mayormente, peleándose con la Agencia Tributaria, y Antonio Paz, el director deportivo de Unionistas, andaba con otra clase de cuentas entre manos. Está Antonio Paz con la hoja de cálculo liado, que si una fórmula por aquí, un color por allça, dándole vueltas a ver como monta una plantilla competitiva a Javi Medina y que no le suponga un dolor de cabeza al presidente Miguel Ampuero. Está Antonio pendiente de que las casillas le queden todas en verde: límite salarial, fichas sénior, los sub23… En esas anda, mientras que, al mismo tiempo se pasa el día con llamadas que empiezan con un «¿cómo va ese verano?» y terminan hablando de minutos, proyectos y alguna prima por objetivos que siempre se pronuncia tapándose la boca y bajando un poco la voz.
El fútbol, como los ciudadanos de a pie, también cierra ejercicios. Llegado el 1 de julio se dijo adiós a efectos económicos a la pasada campaña y Unionistas ha comenzado el nuevo curso con una semana tranquila. Tan tranquila que apenas ha dejado dos incorporaciones. En tiempos donde algunos clubes anuncian fichajes con la misma frecuencia con la que un festival confirma artistas, la dirección deportiva blanquinegra ha optado por cocinar el mercado a fuego lento. No es mala señal, quizá significa que Antonio Paz está leyendo la receta antes de encender el fuego.
Alejandro Marcelo: el medio campo de cristal de Bohemia
Mucha gente realiza cada día el trayecto entre Zamora y Salamanca para ir a estudiar y trabajar. Alejandro Marcelo lo ha hecho para cambiar de camiseta. El centrocampista abandona el Ruta de la Plata para abrazar definitivamente el fútbol popular después de una etapa marcada por algo mucho menos agradable que los cambios de club. Las lesiones. Un menisco que dijo basta en primavera. Un ligamento cruzado que ya había puesto a prueba su paciencia un par de temporadas antes.
Hay futbolistas que llegan con un vídeo de highlights debajo del brazo para mostrar sus credenciales pero, los mediocampistas de Unionistas, tienden a venir con una carpeta llena de informes médicos. Y, curiosamente, eso no resulta necesariamente una mala noticia si de esta manera, aunque formemos un mediocampo de cristal, somos capaces de traer jugadores de un nivel superior. Seamos flexibles porque en la rigidez, precisamente, está precisamente la fragilidad del cristal.
Javi Medina sabe perfectamente el jugador que hay detrás de esas cicatrices. Lo entrenó en Antequera y conoce de memoria ese centrocampista capaz de acelerar un partido con un pase vertical cuando todo el mundo parecía conformarse con seguir moviendo el balón de lado a lado. El verdadero fichaje de Alejandro Marcelo no será efectivo el día que firme el contrato sino el día en el que sea capaz de meter el pie para golpear el balón como si estuviese en un episodio de Oliver y Benji. Si ese momento llega, Unionistas habrá incorporado bastante más talento del que hoy reflejan las dudas.
Pau Ferrer y la importancia de sentirse cómodo
Pau Ferrer, el segundo fichaje de la semana, se une a Unionistas con ganas de sentirse querido. Su llegada a Ponferradina durante el mercado invernal de hace dos temporadas fue una de esas historias que cambian una temporada. Entrando muchas veces desde el banquillo terminó aportando goles, soluciones y esa energía que tienen los futbolistas que todavía sienten que todo está por demostrar.
Después cambió el entrenador. Primero se fue Javi Rey parea dar paso a un FErnando Estévez que en noviembre estaba fuera. Y cambió casi todo. Con Nafti perdió protagonismo hasta convertirse en un actor secundario dentro de un sistema que nunca terminó de sentarle bien. Como llevar ropa interior de una talla menos. Puedes caminar. Incluso correr. Pero no disfrutas del paseo y Pau lo sabe mejor que nadie ya que, a cuenta de ello, aún no ha sido capaz de jugar un partido completo en Primera Federación.
Unionistas le ofrece ahora otra oportunidad poniendo a su alcance un contexto diferente. Una idea futbolística más abierta. Y un entrenador que, sobre el papel, parece dispuesto a que el delantero vuelva a recibir el balón donde realmente puede hacer daño y no donde simplemente le toque perseguir defensas como un agente de Tecnocasa. Los goles nunca vienen garantizados pero con la confianza suficiente suelen estar más cerca.
Lo divertido ya está fichado
Resulta curioso observar la plantilla actual. Antonio Paz ha ido incorporando primero a quienes permiten jugar al fútbol. Los centrocampistas. Los futbolistas capaces de ordenar un partido. Los que piden el balón incluso cuando quema.
Ahora falta algo bastante menos poético. Defender. Porque si mañana Javi Medina quisiera organizar un partidillo le sale el once pero con apenas un defensa: Ramiro que, hasta el momento, no tiene pareja de baile ni, por el momento, la espera. Hace falta levantar una zaga prácticamente nueva y encontrar un portero que transmita más certezas que preguntas.
De cara a agosto, a buen seguro, Antonio Paz se va a reservar una bala importante para reforzar la delantera cuando el mercado empiece a ponerse nervioso, mientras el resto del mundo está en la verbena de su pueblo. Mientras queda por despejar la incógnita de qué hará con la oferta de renovación Aarón Piñán. Su continuidad sigue flotando sobre el verano como esas tormentas de calor que todos anuncian y nunca terminan de descargar.
En verano se trabaja desde una tumbona
Existe una imagen bastante injusta del trabajo del director deportivo durante el mes de julio. Muchos imaginan oficinas con aire acondicionado, teléfonos que no dejan de sonar y pizarras llenas de nombres. La realidad probablemente se parezca poco a una escena de Moneyball, con Antonia Paz en modo Brad Pitt y será más de llamadas interminables con cafés con hielo, mensajes de WhatsApp respondidos a las once de la noche y stalkeo a futbolistas a través de las redes sociales mientras aparentas que solo estás perdiendo el tiempo con el móvil.
Porque no es tiempo ahora de ver partidos para apuntar el nombre en la libreta de los futuros fichajes. Es el momento de mandar un mensaje en el momento oportuno. Un «¿cómo va todo?» que en realidad significa «todavía me interesas». Un «se te ve bien disfrutando de las vacaciones» que se traduce como «espero tu respuesta antes del viernes». Y algún «like» estratégicamente colocado para recordar que Salamanca sigue esperando.
Mientras tanto, la afición hace exactamente lo contrario. Actualiza X, refresca Transfermarkt y consulta, entre helado y chapuzón, si algún periodista ha escrito la palabra «oficial». Y vuelve a empezar cinco minutos después. Julio tiene esas cosas. Parece que nunca ocurre nada. Hasta que, de repente, un martes cualquiera aparece un comunicado a las nueve de la mañana y todos descubrimos que Antonio Paz llevaba una semana trabajando mientras nosotros discutíamos acerca de cuál es el mejor chiringuito de La Aldehuela.
Julio tiene la mala costumbre de parecer aburrido, para salvarnos del tedio están el Tour y el Mundial, hasta que deja de serlo. Antonio Paz lo sabe. Por eso sigue cocinando mientras los demás preguntamos cuánto falta para comer.

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Entre hojas de cálculo y llamadas estratégicas, Antonio Paz cocina la plantilla de Unionistas a fuego lento. Analizamos la llegada de Alejandro Marcelo y Pau Ferrer y lo que queda por construir.

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