Juanje Rodríguez, el jugador que siempre está: Radiografía del '6' de Unionistas

Juanje Rodríguez mediocentro de Unionistas de Salamanca

Hay futbolistas que tienen como misión organizar el juego y otros que, independientemente de su posición, se encargan de organizar al equipo. No siempre coinciden ambas funciones. Juanje Rodríguez pertenece a esa segunda tipología de futbolistas, la de los jugadores que parecen estar siempre en el lugar donde el partido lo necesita. En muchos momentos para recibir la pelota y darle salida, otras para cerrar una grieta que nadie más ha visto abrirse. En Unionistas de Salamanca, el mediocentro granadino se ha convertido en una presencia constante, casi inevitable.

Llegado el pasado verano desde el Yeclano, Juanje ha disputado 26 de los 27 partidos de liga, todos como titular, perdiéndose únicamente el partido ente el Ourense CF en O Couto por acumulación de amonestaciones. Una cifra que habla de confianza, pero también de necesidad. Porque en este Unionistas hay muchas piezas que han ido rotando, pero pocas que parezcan tan imprescindibles como la del jugador nacido en Huétor-Tájar.

La adaptación de Juanje: de Oriol Riera a Mario Simón.

Con el paso de los meses, el futbolista ha ampliado su radio de acción. Ha sido mediocentro, interior y, cuando el partido lo ha exigido, incluso central o lateral derecho en situaciones de emergencia. Pero su verdadero territorio está en esa franja central del campo donde se decide el ritmo del juego y se trata de construir barreras que impidan el avance de los rivales. Allí aparece Juanje para ofrecerse, para sostener una posesión que se tambalea o para cubrir la espalda de un compañero que ha salido a presionar.

Es un futbolista de oficio. De los que suman kilómetros invisibles y provocan faltas que desordenan al rival. También de los que entienden la relación entre el equipo y la grada. No es raro verle girarse hacia el Fondo Oeste cuando el equipo necesita una chispa de energía, buscando esa complicidad con una afición que ha aprendido a reconocer el valor de los futbolistas que trabajan sin descanso.

Su temporada también ha sido una historia de adaptación. En el arranque del curso, con Oriol Riera en el banquillo, Juanje actuaba como interior derecho formando pareja con Jota López en esa segunda línea más avanzada del centro del campo, mientras que Luis Roldán ocupaba el papel de mediocentro organizador más cercano a los centrales.

La llegada de Mario Simón trajo consigo un cambio de dibujo y de responsabilidades. El técnico apostó por una sala de máquinas con dos hombres en paralelo y Juanje pasó a instalarse definitivamente en el corazón del equipo. La pareja con Jota comenzó a tomar forma en aquellos primeros partidos de la nueva etapa. No fue un camino sin tropiezos. El partido ante el Arenas de Getxo, el segundo de la era Simón, dejó uno de los momentos más delicados del granadino en Unionistas. Un penalti cometido que terminó en gol del rival y que reflejaba una realidad de aquel inicio de temporada: Juanje aún estaba afinando su lectura defensiva y midiendo mejor algunas acciones dentro del área.

Pero aquel episodio terminó funcionando casi como un punto de inflexión. A partir de entonces, su figura no ha dejado de crecer. La pareja con Jota se consolidó durante buena parte del curso, aunque en distintos momentos Juanma Lendínez o Luis Roldán también han aparecido como acompañantes en la medular.

El reto ante el Barakaldo CF: cerrar la herida de Lasesarre.

Ahora, cuando la temporada entra en su tramo decisivo y todos los generadores de juego están disponibles, el dilema se traslada al despacho de Mario Simón. ¿Quién debe ser la pareja de baile de Juanje en el centro del campo? La reciente aparición de Masllorens, titular el pasado fin de semana en Pasarón, ha ampliado todavía más el abanico de posibilidades tácticas del técnico. La pregunta cobra aún más relevancia con lo que llega este domingo al Reina Sofía.

Hace apenas dos meses, el Barakaldo infligió a Unionistas una derrota tan contundente como dolorosa: 5-0 en Lasesarre. Aquella tarde encendió todas las alarmas y dejó al equipo asomado a una crisis que parecía profunda. Desde entonces, el paisaje ha cambiado. Unionistas apenas ha perdido un partido en ese tiempo y encadena ahora cinco encuentros consecutivos sin conocer la derrota. Lo que en enero parecía un equipo mirando con inquietud hacia abajo se ha transformado en otro que observa la clasificación con un margen de nueve puntos sobre el descenso y apenas dos de distancia respecto al playoff, precisamente la frontera que marca su rival del domingo.

La irrupción del llamado comando YeclanoVíctor Olmedo, Mounir y Serpeta— junto a las nuevas incorporaciones ha revitalizado al grupo y también a una afición que empieza a mirar el calendario con algo más que prudencia. Primero llegar a esos 46 puntos que suelen garantizar la permanencia. Después, quién sabe.

En cualquiera de esos escenarios imaginados de aquí a mayo hay una imagen que parece segura: un jugador con el número seis a la espalda ocupando el centro del campo. Porque, en este Unionistas que ha aprendido a resistir y a recomponerse, hay futbolistas que pasan por el césped… y otros que simplemente siempre están. Y Juanje Rodríguez pertenece, sin duda, a los que nunca faltan a sus citas.

Superviviente Blanquinegro. Crónicas del fútbol que resiste.

Antes del Pitido

Súmate a nuestra newsletter donde damos contexto, debates y lectura blanquinegra
solo cuando Unionistas juega en casa.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja un comentario